No somos dos alfileres en este pajar aunque pinchemos lo justo para hacernos sangrar. Culos inquietos por los recovecos, en busca de un almohadón. No somos agua de la que podamos beber, sin salpicarnos las medias, y el frío en los pies va regulando nuestro termostato, por si nos pica el calor. Egos obesos se matan a besos. Lento quien tiene razón.

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